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Volver a comprar como las abuelas.

Diez millones de toneladas de plástico se acumulan ya en los océanos. En 2050 superará al volumen de peces. La ductilidad y la resistencia de este material ha extendido su uso pero su perdurabilidad se ha convertido en un grave problema medioambiental. ¿Cómo evitarlo? Con acciones sencillas como volver a hacer la compra al estilo de nuestras abuelas: capazo o carro en mano.

RS+Pymes, en colaboración con el Ayuntamiento de Valencia, ha realizado un estudio en tres fases de alternativas al empleo del plástico en los mercados, +Mercat -Plàstics. La primera consistía en evaluar el uso que se hace y las experiencias con otras alternativas sostenibles aplicadas anteriormente. La segunda, en presentar la oferta actual de medios que existe para facilitar la compra/venta sin usar el plástico. Y la tercera, poner a prueba a consumidores y vendedores en tres experiencias piloto en los mercados de Benicalap, Benimàmet y Ruzafa: 'El Día de la compra sin plástico'. La conclusión es que queda mucho trabajo por hacer, pero ya se avanza.

 

¿Quién está dando los primeros pasos? «La clientela, sin duda, con esa máxima de que siempre tiene la razón. Ha asumido ya que existe un problema y que tenemos que actuar. La sociedad ya camina en esta dirección de reducir el plástico», explica Doris Monrós, una de las tres autoras del estudio. Al vendedor aún le cuesta. «Por afán de agradar, sigue cometiendo excesos. No pasa nada por mezclar patatas y tomates, o por llevar las manzanas sueltas. Nuestras abuelas lo llevaban todo en un capazo y no pasaba nada. Tenemos que volver a comprar como ellas», lanza como reto Doris, porque no es la única alternativa.

Se comercializan bolsas de tela, de malla o de rejilla, reutilizables, que permite separar los alimentos o facilitar la labor de pesado a los vendedores. El papel de estraza, sin plástico añadido es otra opción para las secciones de charcutería o verdulería.

También se empieza a acudir al mercado con bolsas de silicona para los alimentos frescos. «Se cierran herméticamente y ahí puedes poner carne o pescado. Además, puede ir directamente a la nevera o al congelador. Luego se lavan y pueden durar años», cuenta la autora del estudio. Otro recurso es el tarro de cristal o el táper. «Hay una pescadería en el mercado de Rojas Clemente que hace descuento a los clientes que van con su envase. No hace falta usar una bandeja de poliuretano, un film alrededor y luego una bolsa de plástico con publicidad», denuncia.

El estudio concibe como una razón de «higiene mal entendida» el «uso ostentoso» que, desde hace dos décadas, se hace del plástico e sus distintas modalidades en los mercados, desterrando las formas tradicionales. «A veces lo más revolucionario es lo más sencillo y de sentido común», cuenta la investigadora.

 

para comenzar a enmendar esta cuestión de «emergencia» es necesaria la colaboración de los tres actores implicados: consumidores, vendedores y administración. «Habría que diseñar una estrategia viable para ponerla en práctica. El comprador lo demanda y el vendedor cree que sólo no puede. Lo que reclaman ahora es que les den soluciones», argumenta Monrós.

El balón está en el tejado de la administración. «Si se apuesta por hacer desaparecer el plástico superfluo de los mercados se podría lograr relativamente rápido con una campaña de información y ayudas durante la transformación», explica. «Un buen ejemplo es la legislación contra el tabaco. Nadie ha cerrado restaurantes por la prohibición y todo el mundo hemos tomado conciencia».

DÍA SIN PLÁSTICOS

La receptividad del consumidor, pese a ser amplia, es aún desigual. Del día sin plásticos en Benimàmet o Benicalap extrajeron un compendio de prácticas sostenibles «que hay que adaptar». «Mucha gente mayor te recordaba que así hacía la compra antes», recuerda la investigadora.

El perfil de Ruzafa es distinto. «Ahí si nos encontramos a gente muy concienciada que incluso ya iba preparada a la compra y rechazaba las bolsas de plástico innecesarias».

Cuando a finales de junio el Ayuntamiento de Valencia, tanto la concejalía de Energías renovables y Cambio Climático como la de Mercados, reciban el informe con las conclusiones del estudio de PS+Pymes tendrán que adoptar una determinación. Porque el objetivo es extender la concienciación en el uso de materiales sostenibles, pero también la pervivencia de la compra tradicional, del sentido de los mercados, donde se consumen productos de proximidad y temporada.